Alejandro Albarrán nasceu na Cidade do México, em 1985. Seu livro de estreia, intitulado Ruido, foi lançado este ano na capital mexicana. Considero-o um dos melhores poetas da nova geração nas línguas que conheço e acompanho.
Mis libros
tienen en sí las épocas
en que los leí. La Légende des siècles, tres semanas
en cama, sal de frutas y termómetros.
Para las vacaciones en el campo
– nunca églogas ni geórgicas –
Sherlock Holmes y Rollinat
y en las antesalas del médico Monsieur Bergeret à Paris.
Y odio abrirlos, porque creo
en la resurrección de la carne.
Nathanael, Nathanael,
Harald Höffding
tiene la culpa de estas cosas!
Cuando resurrezcamos
– yo tengo pensado hacerlo –
entre nosotros y este siglo
habrá una asociación de ideas
a pesar de nuestro formato.
II
Desde mi rincón
ahora que he volteado la cara
veo tres ángulos.
Infantil problema
Divina Providencia
cada gato ve tres gatos
y no son sino, bien visto,
cuatro puntos de fósforo en resumen.
Un hijo, un libro, un árbol
y un solo corazón verdadero.
Antaño yo era joven
y no sabía la regla de tres.
Salvador Novo (1904 - 1974)
Salvador Novo foi um poeta, ensaísta, dramaturgo e escritor mexicano, nascido na Cidade do México a 30 de julho de 1904. Membro do grupo conhecido como "Los Contemporáneos", fundando com Xavier Villaurrutia a revista Contemporáneos em 1928. Já se disse dele que foi "el homosexual belicosamente reconocido y asumido en épocas de afirmación despiadada del machismo".
Publicações
1925 - XX Poemas
1933 - Nuevo amor
1933 - Espejo
1934 - Seamen Rhymes
1934 - Romance de Angelillo y Adela
1934 - Poemas proletarios
1934 - Never ever
1937 - Un poema
1938 - En defensa de lo usado y otros ensayos
1938 - Poesías escogidas
1944 - Nuestra Tierra
1945 - Florido laude
1945 - La estatua de sal (autobiografía, publicada hasta 1998).
1947 - Nueva grandeza mexicana.
1952 - Las aves en la poesía castellana
1955 - Dieciocho sonetos
1955 - Sátira
1961 - Poesía
1962 - Breve historia de Coyoacán
1962 - Letras vencidas
1964 - Breve historia y antología sobre la fiebre amarilla
1965 - Crónica regiomontana
1967 - Historia gastronómica de la Ciudad de México
1967 - Imagen de una ciudad con fotografías de Pedro Bayona
1967 - Apuntes para una historia de la publicidad en la Ciudad de México
1968 - La ciudad de México en 1867
1971 - Historia y leyenda de Coyoacán
1972 - Las Locas, el sexo, los burdeles
1974 - Seis siglos de la Ciudad de México (compilador)
Daniel Saldaña París, em retrato de Valentina Siniego
Com apresentação do excelente poeta Óscar de Pablo (Cidade do México, 1979), foram lançados ontem na capital mexicana os livros La Máquina Autobiográfica, de Daniel Saldaña París (Cidade do México, 1984), e Ruido, de Alejandro Albarrán (Cidade do México, 1985). Assista abaixo a dois vídeos que gravei com os autores na Cidade do México em dezembro de 2011.
Estos elementos serán destruidos Daniel Saldaña París
Caminé cansado por Valparaíso, convencido de que allí el grito de los pájaros florece más puro, como estallado y multiplicándose de luz en el espejo de los montes.
No sé si es verdad lo de los pájaros, pero en algún momento, no sé cuándo, algo muy adentro de mi tórax se quebró del todo: fue como si me nacieran larvas inquietas en la boca, y el aire estaba hecho de ruidos insoportables que me rompían por dentro.
Entonces, algo que durmió una vida en mis pulmones maduró hacia el cielo y salió convertido en un enjambre cuando el asma ya latía locomotoras. Fue un mugido de toro pereciendo lo que surgió del fondo de mi abismo.
Y todos los niños me rodearon para darme la bienvenida al reino de la asfixia.
§
Ya no tengo porqué escribir. Desde esa falta de motivos, de intuiciones y de historias, te digo ahora lo que sigue: mi pecho es una confrontación de ríos que sacuden.
Los ríos arrastran piedras que no son tales y la confrontación de sus aguas es mi corazón latiendo.
Siéntate a la orilla de mi pecho.
Sumerge tu mano blanca en mi claridad violenta.
Tócame el fondo de las aguas.
§
Tengo rencores confrontados en mi estómago y son un acontecimiento crucial porque me siento confuso y no logro moverme. Sólo te digo esto desde la complicidad que nos anuda.
Hay una complicidad que mantiene unidas las corrientes en su desesperada confrontación.
Estas cosas suceden.
Suceden en el tórax.
(Ella cerró mis párpados con fórceps).
§
Las aves limpias fueron crucificadas, clavadas de las puntas.
Como una emanación del óxido, Valparaíso fue fundado en el desgarre. Caminar sus calles de mercado era mirar cangrejos sacudiéndose, pescados fijos en el estertor tras haber sentido la navaja. Conejos desollados eran expuestos a pocos centímetros del rostro y eran como vaginas dadas vuelta que habían perdido su misterio.
(Llegué hasta el puerto como escapando).
§
Todo es crudo y rojo.
La animalidad, en estas calles, es el centro de mi tórax.
¿Quién soportaría la animalidad desnuda de mi tórax contra este cielo de ferrocarriles oxidados?
¿Quién soportaría la crudeza irreductible de mi carne contra esta ciudad de prostíbulos diurnos?
(Mañana blanca: transportado en la niebla miras tus párpados por dentro. Sabes que Dios te quiere dar).
§
Los árboles aquí tienen placeres. Son altos como la furia y se balancean entre los llantos que los perros improvisan…
Me estoy deshaciendo en las vocales de su nombre y por todo contexto hay una jauría de perros aullando hacia los árboles.
(¿Quién respira en mi tórax un aliento de plumas encarnadas, royendo la animalidad desnuda de mi carne contra un cielo de insultos?)
§
¿Quién soportaría la animalidad desnuda de mi tórax contra esta filiación de óxido en las calles?
El vino es un discurso intempestivo que irrumpe –tremendo, con caballos– en mi boca. Ahora es invierno en el sur de alas abiertas y persigo el olor –persistente, vertical, sin piernas– de su vulva.
(Esta sed oscura que hace ruido y me desgarra. )
§
No mires mi nuevo rostro. He renacido con el signo de los pájaros. He renacido en el pasillo y ahora frecuento la masturbación con menos gusto.
Has renacido y ya no te toca su canto cuando dice. Ella te dice y contiene en su voz todo tu aullido. Algo descansa reventándose en tu tórax (un sol, tal vez, que ya pronuncia: estos elementos serán destruidos).
Ella se cierra como una puerta.
Me han despojado.
§
No tengo porqué escribir: ella se ha lavado las uñas en mi cara. Un arrepentimiento.
Repito la palabra tórax pero hay algo roto (un sol, quizás, que se me pudre) en el centro siempre confrontado de su nombre.
Ella tuvo abortos en mis párpados de niebla. Mejor ya que me revienten, mejor ya que me contengan: cantaba en la luz como un desnudo.
Sabes que Dios te quiere dar.
Lunes tan quieto.
§
Ríos confrontados, retenidos en mi esperma. Un arrepentimiento. Ella cerró mis párpados con fórceps.
Ella va a venir a rescatarte, a reventarte de luz. Brotarán hijos de su concha. Serás materia, gemido, confrontación perpetua.
Ella va a venir a reventarte.
§
Ella tuvo abortos en mis brazos, llagas en el centro de su humanidad clarísima. Ella tuvo nombres confrontados. Sus ojos se abrían sedientos en la noche larga de los úteros sin tregua. Mejor ya que me revienten –ella cantaba– me revienten, ella contuvo y cerró con fuerza las alas rojas de su vientre.
(Estos elementos serán destruidos).
§
Todo lo que soy se me revienta. Ya que venga otra cosa.
Ella besó las piernas de mi amigo.
Ella dejó pasar el tiempo por mis ojos, cantaba en el pasillo, cantaba en el aire. Cerró de golpe –ya que venga otra cosa– mis párpados de niño.
Ya que venga otra cosa. Alguien va a venir a rescatarte, a reventarte de luz. Serás testigo, pecado, miedos encinta. Brotarán larvas de tu boca.
(Estos elementos de luz.)
§
Todo lo que soy se me revienta. La casa se expande hacia el centro de sus átomos.
Perdí la voz. Ella cantaba en el pasillo: Ya mejor reviéntenme –se limpiaba el maquillaje en las paredes. Ya mejor.
Cuatro en punto. Estás reventado de luz y carcajada. Ella va a venir cantando en la cocina, mordiéndose el límite del labio para decirte hola, niño. Va a cantarte vidas, a tocar tus párpados insomnes con el tacto débil de la niebla. Ella va a ser tu esposa –comerán grillos–, va a recorrer tu cuerpo con saliva.
Acumulación, me estoy hinchando. Encontrando el mimetismo en los ahogados. En mi cuerpo tumefacto. Soy tu contenedor, soy tu putita. Me estoy llenando. Me estoy saciando, colmándome de mí, me estoy tocando en las aristas con aristas, en mis esquinas me estoy tocando con esquinas. Gerundio, soy hinchazón, soy yo exagerado, exacerbado. Necesito una salida. Un punto de fuga o me desbordo, desbordado, soy, acumulación. Soy garrafa. Un accidente paulatino. Un desatino o tina que se llena hasta sus bordes. Una salida o me reviento. Una calle, un escampado, para salirme de mí, desbordado sí, en el paisaje. Acumulación, me estoy hundiendo, como un Nautilus, me vengo abajo.
*
Esto es: necesito no ser yo. Confundirme. Ser tú, por ejemplo. Ser tu sueño húmedo. Tu pesadilla. Tu amor especial. Tu hombre de acción. Tu postergación, tu crucifixión: tu crucifijo. La mancha de sangre en tu toalla sanitaria. Tu santa virgen, tu Eclesiastés, tu miedo al cambio, tu cambio, en monedas de baja denominación, soy tu elección, tu trueque. Tu lucha contra ti, soy tú porque te ves en mí. En mi imagen. Tenme miedo soy el diablo, tu Cristo de terciopelo, soy, soy tu miedo, tu miedo a ti.
*
Soy la emperatriz de los escarabajos, en tu pubis soy el anca de un caballo, en tu cabello soy dolor de estómago, soy tu síntoma de mal, soy el mal, el pervertido de voces, a veces, de muchas voces que me anulan, soy eso: la anulación, mi anulación, la vindicación de mí en nada.
*
Vuélvete confeti o fruta furibunda, vuélvete que me estoy quitando el sexo. Por ti. Lo estoy dejando en el buró como una estaca, un crucifijo. Date vuelta: una lámpara que brilla (y ahora brilla), una aliteración en nuestro entorno. Una aliteración: canción que nadie canta porque espanta.
*
Mi caballo sin ojos me dijo: "canta en mis entrañas", "enséñame el paisaje". Aprendizaje. Mi caballo me dijo: "ven a correr conmigo en mis entrañas", me lo dijo esta mañana, desde mi estómago, me lo dijo desde el vértigo, desde mi trote caldo, en mi vientre me lo dijo, en mi emoción, mi caballo sin ojos, mi potro hambriento de camino. Soy camino, trayecto inconcluso es mi oración. Ahora le canto, lo llevo al monte, a que relinche.
Juan Carlos Bautista, Bestial (Ciudad de México: El Tucán de Virginia, 2003)
................................................................No hablemos de Amor, queridas. ................................................................El Amor es una convalescencia demasiado efímera. ................................................................Hablemos de Sexo, ese horror inacabable.