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terça-feira, 8 de janeiro de 2013

"Edad de oro: antología de poesía mexicana actual" (UNAM, 2013), com organização e prefácio de Luis Felipe Fabre



O grande Luis Felipe Fabre organizou e prefaciou o volume Edad de Oro: Antología de Poesía Mexicana Actual, lançada agora pela Universidad Nacional Autónoma de México - UNAM, não apenas com alguns dos melhores poetas mexicanos nascidos nos anos 70 e 80, mas alguns dos melhores poetas que conheço em minha geração e na seguinte, incluindo a arqueologopaica Paula Abramo, o maestro métrico Óscar de Pablo, o manual de passos de dança para o intelecto conhecido como Daniel Saldaña París, e o melômano genial Alejandro Albarrán, assim como Rodrigo Flores Sánchez, Maricela Guerrero, Minerva Reynosa, Inti García Santamaría e Yaxkin Melchy. Hipérboles são a única reação apropriada para o acontecimento. UNAM-se.

--- Ricardo Domeneck

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sábado, 13 de outubro de 2012

Alejandro Albarrán - Performance na Casa del Lago


Alejandro Albarrán nasceu na Cidade do México, em 1985. Seu livro de estreia, intitulado Ruido, foi lançado este ano na capital mexicana. Considero-o um dos melhores poetas da nova geração nas línguas que conheço e acompanho.




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sexta-feira, 30 de março de 2012

Foram lançados ontem na Cidade do México os livros de estreia dos poetas Daniel Saldaña París e Alejandro Albarrán

Daniel Saldaña París, em retrato de Valentina Siniego


Com apresentação do excelente poeta Óscar de Pablo (Cidade do México, 1979), foram lançados ontem na capital mexicana os livros La Máquina Autobiográfica, de
Daniel Saldaña París (Cidade do México, 1984), e Ruido, de Alejandro Albarrán (Cidade do México, 1985). Assista abaixo a dois vídeos que gravei com os autores na Cidade do México em dezembro de 2011.




Estos elementos serán destruidos
Daniel Saldaña París


Caminé cansado por Valparaíso, convencido de que allí el grito de los pájaros florece más puro, como estallado y multiplicándose de luz en el espejo de los montes.

No sé si es verdad lo de los pájaros, pero en algún momento, no sé cuándo, algo muy adentro de mi tórax se quebró del todo: fue como si me nacieran larvas inquietas en la boca, y el aire estaba hecho de ruidos insoportables que me rompían por dentro.

Entonces, algo que durmió una vida en mis pulmones maduró hacia el cielo y salió convertido en un enjambre cuando el asma ya latía locomotoras. Fue un mugido de toro pereciendo lo que surgió del fondo de mi abismo.

Y todos los niños me rodearon para darme la bienvenida al reino de la asfixia.

§

Ya no tengo porqué escribir. Desde esa falta de motivos, de intuiciones y de historias, te digo ahora lo que sigue: mi pecho es una confrontación de ríos que sacuden.

Los ríos arrastran piedras que no son tales y la confrontación de sus aguas es mi corazón latiendo.

Siéntate a la orilla de mi pecho.

Sumerge tu mano blanca en mi claridad violenta.

Tócame el fondo de las aguas.

§

Tengo rencores confrontados en mi estómago y son un acontecimiento crucial porque me siento confuso y no logro moverme. Sólo te digo esto desde la complicidad que nos anuda.

Hay una complicidad que mantiene unidas las corrientes en su desesperada confrontación.

Estas cosas suceden.

Suceden en el tórax.

(Ella cerró mis párpados con fórceps).

§

Las aves limpias fueron crucificadas, clavadas de las puntas.

Como una emanación del óxido, Valparaíso fue fundado en el desgarre. Caminar sus calles de mercado era mirar cangrejos sacudiéndose, pescados fijos en el estertor tras haber sentido la navaja. Conejos desollados eran expuestos a pocos centímetros del rostro y eran como vaginas dadas vuelta que habían perdido su misterio.

(Llegué hasta el puerto como escapando).

§

Todo es crudo y rojo.

La animalidad, en estas calles, es el centro de mi tórax.

¿Quién soportaría la animalidad desnuda de mi tórax contra este cielo de ferrocarriles oxidados?

¿Quién soportaría la crudeza irreductible de mi carne contra esta ciudad de prostíbulos diurnos?

(Mañana blanca: transportado en la niebla miras tus párpados por dentro.
Sabes que Dios te quiere dar).


§

Los árboles aquí tienen placeres. Son altos como la furia y se balancean entre los llantos que los perros improvisan…

Me estoy deshaciendo en las vocales de su nombre y por todo contexto hay una jauría de perros aullando hacia los árboles.

(¿Quién respira en mi tórax un aliento de plumas encarnadas, royendo la animalidad desnuda de mi carne contra un cielo de insultos?)

§

¿Quién soportaría la animalidad desnuda de mi tórax contra esta filiación de óxido en las calles?

El vino es un discurso intempestivo que irrumpe –tremendo, con caballos– en mi boca. Ahora es invierno en el sur de alas abiertas y persigo el olor –persistente, vertical, sin piernas– de su vulva.

(Esta sed oscura que hace ruido y me desgarra. )

§

No mires mi nuevo rostro. He renacido con el signo de los pájaros. He renacido en el pasillo y ahora frecuento la masturbación con menos gusto.

Has renacido y ya no te toca su canto cuando dice. Ella te dice y contiene en su voz todo tu aullido. Algo descansa reventándose en tu tórax (un sol, tal vez, que ya pronuncia: estos elementos serán destruidos).

Ella se cierra como una puerta.

Me han despojado.

§

No tengo porqué escribir: ella se ha lavado las uñas en mi cara.
Un arrepentimiento.

Repito la palabra tórax pero hay algo roto (un sol, quizás, que se me pudre) en el centro siempre confrontado de su nombre.

Ella tuvo abortos en mis párpados de niebla. Mejor ya que me revienten, mejor ya que me contengan: cantaba en la luz como un desnudo.

Sabes que Dios te quiere dar.

Lunes tan quieto.

§

Ríos confrontados, retenidos en mi esperma. Un arrepentimiento. Ella cerró mis párpados con fórceps.

Ella va a venir a rescatarte, a reventarte de luz. Brotarán hijos de su concha. Serás materia, gemido, confrontación perpetua.

Ella va a venir a reventarte.

§

Ella tuvo abortos en mis brazos, llagas en el centro de su humanidad clarísima. Ella tuvo nombres confrontados. Sus ojos se abrían sedientos en la noche larga de los úteros sin tregua. Mejor ya que me revienten –ella cantaba– me revienten, ella contuvo y cerró con fuerza las alas rojas de su vientre.

(Estos elementos serán destruidos).

§

Todo lo que soy se me revienta.
Ya que venga otra cosa.

Ella besó las piernas de mi amigo.

Ella dejó pasar el tiempo por mis ojos, cantaba en el pasillo, cantaba en el aire. Cerró de golpe –ya que venga otra cosa– mis párpados de niño.

Ya que venga otra cosa. Alguien va a venir a rescatarte, a reventarte de luz. Serás testigo, pecado, miedos encinta. Brotarán larvas de tu boca.

(Estos elementos de luz.)

§

Todo lo que soy se me revienta.
La casa se expande hacia el centro de sus átomos.

Perdí la voz. Ella cantaba en el pasillo: Ya mejor reviéntenme –se limpiaba el maquillaje en las paredes. Ya mejor.

Cuatro en punto. Estás reventado de luz y carcajada. Ella va a venir cantando en la cocina, mordiéndose el límite del labio para decirte hola, niño. Va a cantarte vidas, a tocar tus párpados insomnes con el tacto débil de la niebla. Ella va a ser tu esposa –comerán grillos–, va a recorrer tu cuerpo con saliva.

Sabes que Dios te quiere dar.


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A C U M U L A C I Ó N
Alejandro Albarrán

*

Acumulación, me estoy hinchando. Encontrando
el mimetismo en los ahogados. En mi cuerpo
tumefacto. Soy tu contenedor, soy tu putita. Me
estoy llenando. Me estoy saciando, colmándome
de mí, me estoy tocando en las aristas con aristas,
en mis esquinas me estoy tocando con esquinas.
Gerundio, soy hinchazón, soy yo exagerado,
exacerbado. Necesito una salida. Un punto de
fuga o me desbordo, desbordado, soy,
acumulación. Soy garrafa. Un accidente paulatino.
Un desatino o tina que se llena hasta sus bordes.
Una salida o me reviento. Una calle, un
escampado, para salirme de mí, desbordado sí, en
el paisaje. Acumulación, me estoy hundiendo,
como un Nautilus, me vengo abajo.

*

Esto es: necesito no ser yo. Confundirme. Ser tú,
por ejemplo. Ser tu sueño húmedo. Tu pesadilla.
Tu amor especial. Tu hombre de acción. Tu
postergación, tu crucifixión: tu crucifijo. La
mancha de sangre en tu toalla sanitaria. Tu santa
virgen, tu Eclesiastés, tu miedo al cambio, tu
cambio, en monedas de baja denominación, soy tu
elección, tu trueque. Tu lucha contra ti, soy tú
porque te ves en mí. En mi imagen. Tenme miedo
soy el diablo, tu Cristo de terciopelo, soy, soy tu
miedo, tu miedo a ti.


*

Soy la emperatriz de los escarabajos, en tu pubis
soy el anca de un caballo, en tu cabello soy dolor
de estómago, soy tu síntoma de mal, soy el mal, el
pervertido de voces, a veces, de muchas voces que
me anulan, soy eso: la anulación, mi anulación, la
vindicación de mí en nada.

*

Vuélvete confeti o fruta furibunda, vuélvete que
me estoy quitando el sexo. Por ti. Lo estoy
dejando en el buró como una estaca, un crucifijo.
Date vuelta: una lámpara que brilla (y ahora
brilla), una aliteración en nuestro entorno. Una
aliteración: canción que nadie canta porque
espanta.

*

Mi caballo sin ojos me dijo: "canta en mis
entrañas", "enséñame el paisaje". Aprendizaje. Mi
caballo me dijo: "ven a correr conmigo en mis
entrañas", me lo dijo esta mañana, desde mi
estómago, me lo dijo desde el vértigo, desde mi
trote caldo, en mi vientre me lo dijo, en mi
emoción, mi caballo sin ojos, mi potro hambriento
de camino. Soy camino, trayecto inconcluso es mi
oración. Ahora le canto, lo llevo al monte, a que
relinche.





segunda-feira, 26 de março de 2012

Alejandro Albarrán na "Hilda Magazine"



Conheci Alejandro Albarrán na Cidade do México em dezembro do ano passado, quando ali estive para palestras sobre a poesia contemporânea brasileira no Centro Cultural Brasil-México. Ele nasceu na capital mexicana em 1985. Seu livro de estreia, intitulado Ruido, será lançado esta semana. Celebro a aparição do primeiro livro de um bom poeta, companheiro que respeito, com esta página dedicada a seu trabalho na Hilda Magazine. A tradução para o inglês de seu texto "Acumulación", que já mostrei aqui, foi feita pela jovem poeta norte-americana Robin Myers.





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terça-feira, 20 de dezembro de 2011

Ay, México.



Estou em São Paulo, depois de uma semana maravilhosa na Cidade do México ao lado de alguns de seus melhores poetas, e agora posso dizer com alegria e orgulho que são meus amigos. Nenhum texto de blogue poderia fazer justiça à generosidade e respeito com que me trataram, e as horas de intercâmbio poético, de noites regadas a tequila e mescal em que líamos, em bares ou apartamentos, poemas uns para os outros, os nossos e os de nossos mestres mortos. Voltei do México com muitos livros na mala, volumes da poesia completa ou quase completa de mestres como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen, Sóror Juana Inés de la Cruz, assim como livros de poetas contemporâneos como Juan Carlos Bautista e David Huerta.

A leitura na sexta-feira na Casa Refugio Citlaltépetl, com Luis Felipe Fabre, Julián Herbert, Minerva Reynosa, Ezequiel Zaidenwerg e eu, foi uma das melhores leituras da minha vida. Eu estava radiante por estar ali com 4 poetas que respeito tanto. Eu li meus poemas "Vida longa à poesia pura", "O acordeonista da Catedral de Bruxelas", "X + Y: uma ode", "Texto em que o poeta surpreende-se com a morte de Maria Schneider que parece formar uma sinédoque da qual não discerne a fronteira entre parte e todo" e "Entre o fogo e a derme". Meus companheiros leram as traduções para o castelhano, feitas por Cristian De Nápoli, Aníbal Cristobo e Paula Abramo.

Dois livros de poetas da minha geração deixaram-me com a visão clara de um momento privilegiado na poesia mexicana contemporânea: La sodomía en la Nueva España (Madrid: Pre-Textos, 2010), de Luis Felipe Fabre (Cidade do México, 1974); e El baile de las condiciones (Ciudad de México: Práctica Mortal, 2011), de Óscar de Pablo (Cidade do México, 1979). Livros de poetas que sabem que dia é hoje, de técnica precisa, cantores sobjetivos. Traduzirei poemas dos livros nas próximas semanas. Se unimos a eles ainda La lírica está muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011), de Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981), temos três belos livros da poesia hispano-americana publicados no último ano.

Gravei muitos vídeos de leituras para divulgar o trabalho destes poetas no Brasil e além. Fora os três já citados, poemas que me alegraram e impressionaram na voz de seus autores, como os de Daniel Saldaña París; de Alejandro Albarrán; da americana Robin Myers, residente no México; de Paula Abramo. E mais. E outros. Percebi como sinto falta de ter por perto poetas com quem possa realmente conviver. Na Alemanha, meus amigos mais próximos são quase todos artistas visuais ou músicos. Não têm textos como parte integrante do oxigênio. Houve momentos em que tinha certeza ser aquela a alegria dos Beats ou dadaístas quando estavam juntos.

É muita coisa, tanta experiência que não poderei digerir assim tão rapidamente. Destes poetas, poderia dizer o que escreveu Drummond:

"Estes poetas são meus.
(…)
São todos meus irmãos, não são jornais
nem deslizar de lancha entre camélias:
é toda a minha vida que joguei."


Deixo vocês com o vídeo que fiz de Alejandro Albarrán (Cidade do México, 1985), lendo seu poema "Acumulación". Muitos outros vídeos virão, estou editando vários neste momento. Abraço grande a meus novos amigos e companheiros mexicanos.



Alejandro Albarrán vocaliza seu poema "Acumulación", Cidade do México, dezembro de 2011.
Gravado por Ricardo Domeneck para a revista Modo de Usar & Co.


Texto:

A C U M U L A C I Ó N
Alejandro Albarrán

*

Acumulación, me estoy hinchando. Encontrando
el mimetismo en los ahogados. En mi cuerpo
tumefacto. Soy tu contenedor, soy tu putita. Me
estoy llenando. Me estoy saciando, colmándome
de mí, me estoy tocando en las aristas con aristas,
en mis esquinas me estoy tocando con esquinas.
Gerundio, soy hinchazón, soy yo exagerado,
exacerbado. Necesito una salida. Un punto de
fuga o me desbordo, desbordado, soy,
acumulación. Soy garrafa. Un accidente paulatino.
Un desatino o tina que se llena hasta sus bordes.
Una salida o me reviento. Una calle, un
escampado, para salirme de mí, desbordado sí, en
el paisaje. Acumulación, me estoy hundiendo,
como un Nautilus, me vengo abajo.

*

Esto es: necesito no ser yo. Confundirme. Ser tú,
por ejemplo. Ser tu sueño húmedo. Tu pesadilla.
Tu amor especial. Tu hombre de acción. Tu
postergación, tu crucifixión: tu crucifijo. La
mancha de sangre en tu toalla sanitaria. Tu santa
virgen, tu Eclesiastés, tu miedo al cambio, tu
cambio, en monedas de baja denominación, soy tu
elección, tu trueque. Tu lucha contra ti, soy tú
porque te ves en mí. En mi imagen. Tenme miedo
soy el diablo, tu Cristo de terciopelo, soy, soy tu
miedo, tu miedo a ti.


*

Soy la emperatriz de los escarabajos, en tu pubis
soy el anca de un caballo, en tu cabello soy dolor
de estómago, soy tu síntoma de mal, soy el mal, el
pervertido de voces, a veces, de muchas voces que
me anulan, soy eso: la anulación, mi anulación, la
vindicación de mí en nada.

*

Vuélvete confeti o fruta furibunda, vuélvete que
me estoy quitando el sexo. Por ti. Lo estoy
dejando en el buró como una estaca, un crucifijo.
Date vuelta: una lámpara que brilla (y ahora
brilla), una aliteración en nuestro entorno. Una
aliteración: canción que nadie canta porque
espanta.

*

Mi caballo sin ojos me dijo: "canta en mis
entrañas", "enséñame el paisaje". Aprendizaje. Mi
caballo me dijo: "ven a correr conmigo en mis
entrañas", me lo dijo esta mañana, desde mi
estómago, me lo dijo desde el vértigo, desde mi
trote caldo, en mi vientre me lo dijo, en mi
emoción, mi caballo sin ojos, mi potro hambriento
de camino. Soy camino, trayecto inconcluso es mi
oración. Ahora le canto, lo llevo al monte, a que
relinche.





quarta-feira, 14 de dezembro de 2011

Cidade do México. Na companhia de alguns de seus melhores poetas.

Daniel Saldaña París, Luis Felipe Fabre e eu, divertindo-nos durante a leitura de nossos poemas
na casa de Paula Abramo e Óscar de Pablo - Cidade do México, 12 de dezembro de 2011

Deixei o Rio de Janeiro na madrugada de domingo, chegando à Cidade do México à tarde, após uma escala na Cidade do Panamá e apenas um dia depois de um terremoto de 6.7 na escala Richter aqui na capital mexicana. Fui recebido por Paula Abramo, poeta mexicana e brasileira (que escreve em castelhano) que é diretora do Centro Cultural Brasil-México da Embaixada do Brasil, e seu marido, o poeta mexicano Óscar de Pablo. Após descansar um pouco no hotel, encontrei-me com eles e com o poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg, que está passando um temporada no México e vive, como Abramo e De Pablo, a poucas quadras do meu hotel. Estamos no bairro dos escritores e poetas, a chamada Colónia Roma. Depois do jantar, na casa de Paula e Óscar, reunimo-nos ainda com o maravilhoso Luis Felipe Fabre, um dos melhores poetas latino-americanos da atualidade, e que tanto tem a ver com minha passagem pelo México por ter sido quem recomendou e apresentou meu trabalho a Paula Abramo. Hernán Bravo Varela completou a noite de poetas na noite de domingo.

O que acontece quando poetas se juntam? O óbvio: discussões sobre quem presta e quem não presta na poesia contemporânea, elogios rasgados a um só para ouvir o companheiro do lado discordar veementemente, sacagens rápidas de livros das estantes para leituras-relâmpago querendo provar por que tal poeta é maravilhoso/horrível, etc. Foi uma noite muito divertida.

Em Berlim, convivo basicamente com músicos, DJs e artistas visuais. Tenho amigos na cena literária berlinense, mas aqueles com quem convivo mais a miúdo não lidam com textualidade de forma explícita. A noite de sábado no Rio de Janeiro, ao lado de Marília Garcia, Dimitri Rebello, Ismar Tirelli Neto e Victor Heringer; seguida desta noite de domingo na Cidade do México, ao lado de Paula Abramo, Óscar de Pablo, Luis Felipe Fabre, Ezequiel Zaidenwerg e Hernán Bravo Varela, mostraram-me como sinto falta desta convivência.

Mas o melhor veio na segunda-feira à noite. Reunimo-nos todos uma vez mais na casa de Paula Abramo e Óscar de Pablo, mas com mais poetas ainda:

Paula Abramo (México/Brasil)
Óscar de Pablo (México)
Luis Felipe Fabre (México)
Ezequiel Zaidenwerg (Argentina)
Robin Myers (Estados Unidos)
Daniel Saldaña París (México)
Hernán Bravo Varela (México)
Alejandro Albarrán (México)

e a fotógrafa Valentina Siniego (México/Argentina).

Depois de alguns tiros de mescal, nos pusemos a ler nossos próprios poemas uns para os outros. Foi uma experiência ótima. Primeiro round: cada um leu dois poemas. Eu li, em castelhano, os poemas “X + Y: uma ode” e “Texto em que o poeta surpreende-se com a morte de Maria Schneider que parece formar uma sinédoque da qual não discerne a fronteira entre parte e todo”. No segundo round, cada um leu mais um poema. Li neste round meu “Autorretrato para agência de acasalamento”.

Na sexta-feira, faço uma leitura na Casa Refugio Citlaltépetl ao lado de quatro dos melhores poetas latino-americanos da atualidade, em minha opinião: os mexicanos Luis Felipe Fabre, Minerva Reynosa e Julián Herbert, e o argentino Ezequiel Zaidenwerg, com este vosso Ricardo Domeneck representando o Brasil. É uma das mesas mais potentes das quais já tive a honra de participar.





Luis Felipe Fabre, poeta e crítico que respeito imensamente e já traduzi para a Modo de Usar & Co., presenteou-me com seu último livro, o petardo que é La Sodomía en la Nueva España (Madrid: Pre-Textos, 2010).


Luis Felipe Fabre lê poemas e conversa com sua usual
wit.


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Leitura na Cidade do México, do livro La sodomía en la Nueva España, com seu autor Luis Felipe Fabre,
acompanhado por Paula Abramo e Daniel Saldaña París.

§

POEMA DE LUIS FELIPE FABRE

Sutra da vaca

Uma vaca:
branca e negra. Ruminando pastagem: verde.
E acima o céu

e no céu
uma nuvem cor de nuvem e detrás da nuvem

outra vez o céu: azul celeste: a cor
do divino Vishnu presenteando uma flor-de-lótus.

Azul: a pele do divino Vishnu.
Celeste: a ação de presentear uma flor-de-lótus.

Outra flor-de-lótus: branco
deixando de ser branco: branca
nuvem dissipada: meditação.

E a vaca
ruminando flores-de-lótus a sagradíssima:
ioga, desioga, reioga.

(tradução de Ricardo Domeneck)

§

Sutra de la vaca
Luis Felipe Fabre

Una vaca:
blanca y negra. Rumiando pasto: verde.
Y encima el cielo

y en el cielo
una nube color de nube y tras la nube

otra vez el cielo: azul celeste: el color
del divino Vishnú obsequiando un loto.

Azul: la piel de divino Vishnú.
CelesteL la acción de obsequiar un loto.

Otro loto: blanco
dejando de ser blanco: blanca
nube disipada: meditación.

Y la vaca
rumiando lotos la muy sagrada:
yoga, desyoga, reyoga.

§

Ezequiel Zaidenwerg também presenteou-me com seu último livro, chamado La lírica está muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011). Estes dois livros mostram como há pluralidade de qualidade verdadeira hoje na América Espanhola. Fabre e Zaidenwerg são poetas muitíssimo diferentes, mas eu gosto bastante do trabalho de ambos. Pretendo traduzi-los mais em 2012. Deixo vocês com o vídeo que fiz com Zaidenwerg em Berlim em 2010. Tentarei fazer vídeos com os outros poetas que tenho conhecido aqui.



Ezequiel Zaidenwerg lê os poemas "Doxa" e "Lo que el amor les hace a los poetas",
em Berlim, novembro de 2010. Filmado por Ricardo Domeneck


§

POEMA DE EZEQUIEL ZAIDENWERG

O que o amor causa nos poetas

não é trágico: é atroz. Uma ruína
fúnebre cai sobre os poetas que o amor captura,
sem que orientação ou identidade poética
interessem. O amor leva ao desastre completo
da uniformidade os poetas gays,
os poetas panssexuais e bissextos,
as poetas e poetisas feministas, fementidas ou honestas;
os obcecados pelo gênero e
os degenerados em geral e os polimorfos perversos:
e até os fetichistas dos pés
de verso cedem sob as plantas do amor,
que não distingue ideologia,
programa ou poética. Aos vates da torre de marfim,
lança-os do penthouse ebúrneo para o térreo. Aos apóstolos
do Zeitgeist, que proclamam sem inibição que a lírica está morta,
permite que insistam em seu equívoco
e em suas bachareladas prolixas. Produz uma hemorragia palatal
nos que arqueiam parcos aforismos oblíquos,
como nos herméticos de latão, nos que engarrafam
seus versos para o vazio, nos falsários do silêncio,
e nos que forjam haikais lusófonos
à moda itálica. Nos puristas da voz corta em seco
os lamúrios doces, e quebra as falanges
dos maníacos do ritmo, estraga
o metrônomo íntimo que carregam junto ao coração
para marcar a batida de seus versos. Domestica o sensorial
nos videntes e malditos e demais
rebeldes e insurretos sem razão
ou causa poética, cura o desregramento racional
de todos os sentidos. Desaloja de sua noite escura
os que pedem luz para o poema
nas cavernas do sentido, e os devolve sem escala
para o tresnoitar da carne literal. O que o amor
causa nos poetas, com paciência e mansidão,
enquanto as borboletas lentamente ulceram seus estômagos
e pouco a pouco o pâncreas deixa de funcionar,
é bastante inconveniente. Aos que buscam com afinco
e precisão cirúrgica a palavra justa, arruína
seus pulsos, e em vez de doar vida, aniquilam-na em sua ânsia.
E nos que perseguem com ardor e devoção
um absoluto no poema, como um graal
todo de luz, tesa, diáfana e febril,
nubla suas certezas e mesmo o desejo
de saciar sua ansiedade. O que o amor
causa nos poetas, desavisadamente,
enquanto costuram e cantam e se empanturram de perdizes, é agudo, terminal
e fulminante. É um torrencial avassalador
de prosa, que esporeia e multiplica, em progressão exponencial,
os estúpidos e toscos da poesia:
os que cortam sem motivo seus versos diminutos;
os jóqueis compulsivos que os encavalam;
os designers tipográficos do verso;
os que partem a sintaxe sem saber torcê-la;
os que fazem escavações no
éter em busca de inauditos neologismos inaudíveis;
os modernos sem pretexto; os que creem descobrir
a pólvora em seus versos balbuciantes;
os contestatários automáticos e os poetas-pornô;
os que semeiam grandes nomes pela densa
fronde de seus poemas, como Joãozinho e Maria jogavam
migalhas; os que erguem em sua voz
ausente as caretas de uma infância lobotomizada;
os poetas bonitos e felizes, teimosos;
as tribos urbanas e os groupies da poesia adolescente;
os poetas pop e os rock stars do verso; os videopoetas e performers;
os ovni-poetas, alados ou rastejantes, identificados;
os objetivistas sem objeto
nem vista; os que exigem que o poema
vista-se de mendigo; os poetas filósofos;
e os cultores convictos
da “prosa poética”. O amor,
que movimenta o sol e os demais poetas,
leva-os até o derradeiro paroxismo: transforma-os
em terra, em fumaça, em sombra, em pó, etcétera:
em pó enamorado. E se acontece
ainda que dentre eles
amem-se amorosos os poetas pares,
felizes em seu amor solar sem escansão,
como se fossem na verdade, um para o outro,
um buraco negro de opiniões nebulosas,
palmadinhas tácitas nas costas e comentários de passagem,
anões, esfriando-se, absorvem-se mutuamente
e desaparecem.


(tradução de Ricardo Domeneck)


:


Lo que el amor les hace a los poetas
Ezequiel Zaidenwerg

no es trágico: es atroz. Les sobreviene / una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura, / sin importar su orientación o identidad / poética. El amor lleva al total desastre / de la uniformidad a los poetas gay, / a los poetas pansexuales y bisiestos, / y a las poetas y poetrices feministas, fementidas o veraces; / a los obsesionados con el género / y a los degenerados por igual, y a los perversos polimorfos: / y hasta los fetichistas de los pies / del verso capitulan a las plantas del amor, / que no distingue ideología, / programa ni poética. A los vates de la torre de marfil / los precipita del penthouse ebúrneo directo a planta baja. A los apóstoles / del Zeitgeist, que proclaman sin empacho que la lírica está muerta, / les permite insistir en el error / y en sus prolijas parrafadas. Les produce una hemorragia palatal / a los que comban parcos aforismos diagonales, / a los herméticos de lata, a los que envasan / sus versos al vacío, a los falsarios del silencio, / y a los que fraguan haikus castellanos / al itálico modo. A los puristas de la voz les corta en seco / su dulce lamentar, y a los maniáticos del ritmo / les quiebra las falanges, y estropea / el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón / para marcar el paso de sus versos. Les compone el sensorio / a los videntes y malditos y demás / rebeldes e insurrectos sin razón ni causa / poética, y les cura el desarreglo razonado / de todos los sentidos. Desaloja de su noche oscura / a los que piden luz para el poema / en las cavernas del sentido, y los devuelve sin escalas / a la trasnoche de la carne literal. Lo que el amor / les hace a los poetas, con paciencia y mansedumbre, / mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago / y el páncreas poco a poco deja de funcionar, / es harto inconveniente. A los que buscan con ahínco / y precisión de cirujano la palabra justa les arruina / el pulso, y en lugar de dar la vida, la aniquilan en su afán. / Y a los que con ardor y devoción persiguen / un absoluto en el poema, como un grial / todo de luz, tirante, diáfana y febril, / les nubla las certezas, y el deseo mismo / de saciar su ansiedad. Lo que el amor / les hace a los poetas, inadvertidamente, / mientras cosen y cantan y se atoran de perdices, es agudo, terminal / y fulminante. Es un torrente arrollador / de prosa, que espolea y multiplica, en progresión exponencial, / a los zopencos y palurdos de la poesía: / a los que cortan sin razón sus versos diminutos; / a los jinetes compulsivos; / a los diseñadores tipográficos del verso; / a los que quiebran la sintaxis sin saber / torcerla; a los que escarban en el / éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles; / a los modernos sin pretexto; a los que creen descubrir / la pólvora en sus versos balbucientes; / a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas; / a los que sueltan grandes nombres por la densa / fronda de sus poemas, como Hansel y Gretel arrojaban / migas; a los que impostan en su voz / vacante los mohines de una infancia lobotomizada; / a los poetas bellos y felices, caprichosos; / a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente; / a los poetas pop y los rockstars del verso; a los videopoetas y performers; / a los ovni-poetas, voladores o rastreros, identificados; / a los objetivistas sin objeto / ni vista; a los que exigen que el poema / se vista de mendigo; a los filósofos poetas; / y a los cultores convencidos / de la “prosa poética”. El amor, / que mueve el sol y a los demás poetas, / los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte / en tierra, en humo, en sombra, en polvo, etcétera: / en polvo enamorado. / Y si resulta todavía que entre ellos / se aman amorosos los poetas pares, / felices en su amor solar sin escansión, / como si fueran en verdad el uno para el otro / un agujero negro de opiniones nebulosas, / tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar, / enanos, enfriándose, se absorben entre sí / y desaparecen.


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