Mostrando postagens com marcador ezequiel zaidenwerg. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador ezequiel zaidenwerg. Mostrar todas as postagens

sábado, 22 de junho de 2013

Três dos melhores poetas argentinos em Nova Iorque: Mirta Rosenberg & Alejandro Crotto, com apresentação de Ezequiel Zaidenwerg.


Pertencendo a duas gerações distintas, os poetas Mirta Rosenberg (Rosário, 1951) e Alejandro Crotto (Buenos Aires, 1978) estão entre os poetas latino-americanos que mais respeito e admiro hoje em atividade. O vídeo acima foi filmado em sua leitura na Universidade de Nova Iorque, a 7 de março de 2013, na série organizada por Lila Zemborain. A apresentação ficou a cargo de Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981).

POEMAS

Una elegía
Mirta Rosenberg

En la época de mi madre
las mujeres eran probables.
Mi madre se sentaba junto a mi abuela
y las dos eran completamente de carne y hueso.

Yo soy apenas una secuela estable
de aquel exceso de realidad.

Y en la ansiedad del pasado indefinido,
en el aspecto durativo de elegir,
escribo ahora: una elegía.

En la época de mi madre
las mujeres eran perdurables,
completamente hueso y carne.
Mi madre se ponía el collar
de plata y de turquesas
que mi padre le había traído de Suecia
y se sentaba a la mesa como una especia exótica,
para que todo se volviera más grande que la vida,
y cualquier ficción fuera posible.

En la época de mi madre, las mujeres
eran un quid: mi madre nos contó
a mi hermano y a mí: ‘cuando salía de la escuela,
iba a buscar a mi padre al trabajo,
en Santa Fe, y los compañeros le decían es un biscuit,
tu hija es un biscuit, y nunca supe qué querían decir,
qué era un biscuit’, un bizcocho estando muy enferma,
una porcelana exquisita todavía para nosotros,
y mi hermano apurándola: ‘¿Y?’

No sé qué es un biscuit, ¿una especia exótica.
algo de todos modos, especial? Igual
andaba delicadamente por la casa, rozando los ochenta
como se roza una herida
con una gasa.

En la época de mi madre
las mujeres eran muy visibles.
Mi madre se miraba en los espejos
y yo no llegaba a abarcar
su imagen con mis ojos. Me excedía,
la intuía a lo lejos como algo que se añora.

Como ahora,
una elegía.

A la criatura adorable
fijada en lo remoto de la foto,
que ya a los ocho años parecía
más grande que la vida: te extraño,
aunque no te conocía. Eso fue antes
que a mí me dieras vida
en un tamaño apenas natural.

Igual,
una elegía.

Y a la otra de la foto que espero
conservar, la mujer bella que sostiene
el libro ante la hija de un año
en el engaño de la lectura:
te quiero por lo que dura, y es suficiente
leer en el presente, aunque se haya apagado
tu estrella.

Por ella,
una elegía.

Ahora soy la fotografía
y vos el líquido revelador. Tu muerte
me convierte en yo: como una ciencia aplicada
soy la causa y el efecto,
el ensayo y el error, este vacío
de la nada que golpea el corazón
como cáscara vacía.

Una elegía,
cada vez con más razón

§

Las palomas
Alejandro Crotto

Hay que ponerse rápido las medias
porque el piso de piedra está frío; en la cocina
desayunamos leche, pan con manteca y miel,
después salimos a cazar palomas
con nuestrorifle de aire comprimido,
mi hermano y yocon menos de once años
ycon botas de goma, camisa gruesa a cuadros y balines
en el bolsillo —dos o tres,
los próximos a usar, van en la boca.
Vamos dejando huellas en la helada que empieza a deshacerse,
vamos alerta entre las ramas de los plátanos,
los altos eucaliptos, el nogal, las casuarinas,
los álamos del haras, la pileta,
un tiro cada uno, caminando,
señalando de a ratos las copas del otoño.

Después, detrás del lavadero, entre frutales,
las desplumamos y las destripamos:
sosteniendo en la izquierda el peso tibio
vamos sacando plumas con la otra,
las más largas y duras en la cola y el ala,
las fáciles del pecho, las cortitas
yoscuras de la espalda, las más suaves
en el flanco, debajo de las alas en la axila;
van quedando en los yuyos enredadas hacia el lado del viento,
pegadas en las manos, suspendidas del aire
cuando se arremolina de repente;
después vamos vaciando el cuerpo, mucho más chico
ahora en relación a la cabeza: primero el buche,
aveces con semillas de girasol intactas que se pueden comer,
apenas agrias, y metiendo con fuerza los dedos hacia arriba
donde termina el esternón, girándolos
dentrodel cuerpo todavía caliente, agarrando y tirando para abajo,
arrancamos los largos intestinos y la panza, sacamos los pulmones
como una esponja rosa pegada a las costillas,
los riñones, el hígado, el quieto corazón,
que los perros atrapan sin que toquen
el suelo; en la canilla lavamos las palomas
yles cortamos la cabeza, las atamos
subidos a un banquito de la pata a un alambre hasta la noche.

Las manos queman por el frío del agua,
brillan los cuerpos en el aire, al sol; la vida
es material, y la materia
es difícil, sagrada.

§

de La Lírica Está Muerta
Ezequiel Zaidenwerg

La lírica está muerta:

                     se quedó
varada en un remanso hipnótico del sueño,
mientras que más allá del coágulo final de la conciencia,
en torno al lecho con dosel de plata,
junto a la cama pobre de madera y espina,
se reunían los deudos,
aguardando el instante de iniciar
la sucesión.
                   Con todos los sentidos humanos agotados,
la cápsula de viento que tenía su espíritu
subió rumbo a las auras, desleída en una racha
centrífuga de luz, igual que Elías en la tempestad, arrebatado
sobre un carro de fuego.
                                      Y aunque murió la vida,
no dejó harto consuelo su memoria: nadie partió las aguas,
ni surgió un Eliseo como sucesor.
                                                       Ajenos al prodigio,
en contubernio, se llevaron el cadáver
y vino un impostor para dictar un testamento espurio,
que se arropó con sus cobijas, tibias
todavía.
             La lírica
está muerta. “De muerte natural”,
según manifestaron a través de un portavoz,
“tras batallar durante largos años
contra una cruel enfermedad”.
  (Fin del comunicado).
“Con profundo
pesar, sus hijos y sus hijas,
sus nietos y sus nietas y su abnegado esposo
participan de su fallecimiento
y ruegan una oración en su memoria”.
                                                                       Está muerta,
la lírica. Hace ya siglo y medio,
y aunque sus herederos todavía parecen ser los mismos
–aún no peinan canas y caminan erectos, sin ayuda de nadie–,
recién ahora el expediente
(LÍRICA S/SUCESIÓN AB INTESTATO),
tras mil y una ofensivas judiciales,
tiene sentencia firme, y es posible dar curso
a la liquidación definitiva del acervo hereditario:
                                                                              PROPIEDADES OFRECIDAS:
Gran oportunidad. Se vende torre. Únicamente en block.
Importantes detalles en marfil sobre fachada.
Destino: comercial o dependencias estatales.
A reciclar. Sin baños ni ventanas.
Gran profusión de espejos.

.
.
.

domingo, 5 de fevereiro de 2012

Colaboração com Ezequiel Zaidenwerg: vídeo meu para seu poema "Murió el terror de las escandinavas", especial para a revista mexicana "Chilango"

Ezequiel Zaidenwerg por Valentina Siniego


A revista eletrônica mexicana Chilango convidou o poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981), meu caríssimo amigo, a participar do projeto "Poeminuto", unindo textos vocalizados a vídeos preparados para tal. Zaidenwerg perguntou-me se eu faria algo com sua vocalização para um texto recente, bastante irônico e mordaz, intitulado "Murió el terror de las escandinavas". Aceitei o convite-desafio, trazendo minha própria ironia para a peça. Talvez o resultado seja um verdadeiro quebra-cabeças em questões de política de gênero. Parti de uma colagem com material existente e em domínio público.

Fiquei feliz com esta colaboração e quis compartilhá-la com vocês, vocês todos que, assim espero, já leram La Lírica Está Muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011), do nosso caro Zaidenwerg. Se ainda não tiveram a chance, baixem o livro, que foi disponilizado pelo autor na Rede. Foi uma das leituras de poesia que mais me deram prazer no ano passado. Abaixo, "Murió el terror de las escandinavas":


Ezequiel Zaidenwerg - "Murió el terror de las escandinavas" - texto y voz.
Video de Ricardo Domeneck. Ciudad de México / São Paulo / Rio de Janeiro. 2012.


Murió el terror de las escandinavas
Ezequiel Zaidenwerg

Murió el terror de las escandinavas,
ése que echaba espuma por la boca
no bien veía una melena rubia
vagamente foránea. Sus amigos
lo imaginan ahora entre los fiordos
del cielo, persiguiendo a las valkirias
a un Valhalla nudista junto al sol,
con su falo de cera, inofensivo.
Poco a poco se fue descascarando,
igual que una cebolla hecha de carne,
y quedó expuesta, capa a capa, toda
la geología de su desviación
(el púgil fracturado, el libertino
púdico, el cocainómano amateur),
hasta que al fin la imagen de su crimen,
como un puño de odio palpitante,
se hizo visible al estallar la cáscara
que lo cubría: un fauno enloquecido
que, apretando del cuello a una doncella,
la flagelaba con su verga bífida
y abría surcos de copiosa sangre
de cocodrilo sobre el cuerpo trémulo;
luego se lo llenaba de gargajos
y de insultos y, armado con un fórceps
al rojo vivo, abría sus caderas
para implantarle en la matriz profunda
algún objeto no identificado
de látex, con higiene y precisión.
Después, para humillarla, le decía:
“La princesa está triste, ¿qué tendrá
la princesa?”, al oído con ternura
fingida, y explotaba de repente
en una carcajada demencial;
y, a fin de hacer completo el aquelarre,
traía a algún secuaz para vejarla.

Ya no existe el terror de las noruegas,
nativas o becadas; lo borraron
ráfagas bienhechoras de silencio,
que, deshaciendo aquella ruina humana,
muscular y moral, trajeron paz
definitiva. Ahora, como antes,
mancebos y muchachas pueden creer
que es posible un amor, en este mundo
cruel, puro como el agua del deshielo;
otra vez pueden respirar las madres
aliviadas (ya nadie grita: “¡Viene
el lobo!”) y pueden regresar los chicos
a jugar a las plazas, sin temer
la presencia furtiva en los arbustos:
murió el terror de las escandinavas.


.
.
.

quarta-feira, 4 de janeiro de 2012

Poema de Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981), lido em vídeo pelo autor, e o arquivo de seu ótimo livro "La Lírica Está Muerta" (2011)

Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981) - lendo no Festival de Poesia Latino-Americana de Berlim,
novembro de 2010. Foto do poeta alemão Timo Berger.


Descobri o trabalho do poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg em novembro de 2010, quando ele foi um dos convidados do Festival de Poesia Latino-Americana de Berlim. Na ocasião, ele leu basicamente poemas de seu livro La lírica está muerta, ainda inédito naquele momento, e o longo poema que dá título a seu primeiro livro: Doxa (Bahía Blanca: Vox Senda, 2008). Este último texto me impressionou muito, assim como "Lo que el amor les hace a los poetas", que me divertiu imensamente e tornou-se um dos meus poemas favoritos escritos nos últimos X anos.

Alguns dias depois encontrei-me com Zaidenwerg e gravei um vídeo em que vocalizava justamente estes dois poemas, apresentando seu trabalho primeiramente em minha Hilda Magazine – com as traduções para o inglês da jovem poeta norte-americana Robin Myers (Nova Iorque, 1987). Apenas um ano mais tarde pude finalmente dedicar-me a traduzir estes dois poemas para o português, preparando uma postagem sobre o argentino para a Modo de Usar & Co. em novembro de 2011.

Numa coincidência feliz, Ezequiel Zaidenwerg chegou à Cidade do México, onde passaria dois meses, alguns dias antes que eu próprio fizesse minha passagem pela cidade por uma semana para dar minhas palestras no Centro Cultural Brasil-México. Fiz questão que ele participasse da leitura que Paula Abramo organizou para mim na Casa Refugio Citlaltépetl, para a qual convidamos ainda os poetas mexicanos Luis Felipe Fabre, Julián Herbert e Minerva Reynosa, outros poetas que respeito muito.

No meio tempo, o poeta argentino já havia publicado o excelente La lírica está muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011), firmando minha crença, com este livro e o poema "Doxa", de que Ezequiel Zaidenwerg é um dos poetas mais brilhantes de minha geração. Pretendo escrever um ensaio alentado sobre o livro e traduzir mais poemas, mas enquanto não o posso fazer, recomendo muitíssimo que vocês baixem este livro de Zaidenwerg disponibilizado na Rede, e assistam ao vídeo que gravei com ele na Cidade do México, no qual ele vocaliza um dos textos, intitulado "De la guerra civil". Gravar-nos ao espelho ainda me parece o cenário mais apropriado para um poema deste livro, tão inteligente em sua ironia. É uma alegria e sorte poder hoje contar Ezequiel Zaidenwerg entre meus interlocutores e amigos.



Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981) vocaliza seu texto "De la guerra civil",
do livro LA LÍRICA ESTÁ MUERTA (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011), em vídeo meu,
gravado na Cidade do México, a 17 de dezembro de 2011. Especial para a MODO DE USAR & CO.





De la guerra civil
Ezequiel Zaidenwerg

La lírica está muerta. Finalmente.
Ha llegado el momento que esperábamos todos.
Ya podemos decirlo sin ambages:
es el fin de una era. El magno orden de los siglos
se vuelve a barajar en fundación renovada.
Nace un niño de hierro para la poesía,
y con su advenimiento, tras dimitir la vieja estirpe de oro,
se alzará en su lugar una progenie
férrea: de todos modos, ya va siendo hora
de que empecemos a cantar
cosas más importantes.
.....................................................Nace un niño de hierro
para la poesía, y una única incógnita ensombrece el horizonte:
¿conocerá a sus padres sonriendo con dulzura?
¿Les soltará una carcajada amarga?
¿Los verá con desprecio? ¿Con sospecha? Acaso,
lo que es peor: ¿les pagará la vida y su sostén
con una mueca apática?
............................................La lírica
está muerta. Así es, aunque su muerte
– mal que les pese a aquellos
que hoy se la adjudican – fue sin ceremonia: como cae un árbol,
tronco sin nombre en la mitad del bosque
por donde nadie pasa,
así cayó. La técnica también estuvo ausente:
ni siquiera las tablas precarias de la cruz,
los clavos enmohecidos, la corona trenzada con agujas,
el paño avinagrado que alguna vez urdiera
con módica pericia mano de hombre,
tuvieron parte en el asunto,
que ocurrió sin testigos, sin castigo ejemplar,
sin demasiada premeditación
ni marca.
...................Está muerta. Así es.
Y un acerbo destino arrastra a los poetas
y el crimen de la muerte fraternal,
desde el momento en que se derramó en la tierra,
como una maldición para sus descendientes,
su sangre:
................ fue en un descampado; el golpe
la sorprendió de espaldas.

.................................................Está muerta.
............................La lírica está muerta.

........No murió como Cristo, la mataron
como a Abel.



in La lírica está muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011)


.
.
.

terça-feira, 20 de dezembro de 2011

Ay, México.



Estou em São Paulo, depois de uma semana maravilhosa na Cidade do México ao lado de alguns de seus melhores poetas, e agora posso dizer com alegria e orgulho que são meus amigos. Nenhum texto de blogue poderia fazer justiça à generosidade e respeito com que me trataram, e as horas de intercâmbio poético, de noites regadas a tequila e mescal em que líamos, em bares ou apartamentos, poemas uns para os outros, os nossos e os de nossos mestres mortos. Voltei do México com muitos livros na mala, volumes da poesia completa ou quase completa de mestres como Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Gilberto Owen, Sóror Juana Inés de la Cruz, assim como livros de poetas contemporâneos como Juan Carlos Bautista e David Huerta.

A leitura na sexta-feira na Casa Refugio Citlaltépetl, com Luis Felipe Fabre, Julián Herbert, Minerva Reynosa, Ezequiel Zaidenwerg e eu, foi uma das melhores leituras da minha vida. Eu estava radiante por estar ali com 4 poetas que respeito tanto. Eu li meus poemas "Vida longa à poesia pura", "O acordeonista da Catedral de Bruxelas", "X + Y: uma ode", "Texto em que o poeta surpreende-se com a morte de Maria Schneider que parece formar uma sinédoque da qual não discerne a fronteira entre parte e todo" e "Entre o fogo e a derme". Meus companheiros leram as traduções para o castelhano, feitas por Cristian De Nápoli, Aníbal Cristobo e Paula Abramo.

Dois livros de poetas da minha geração deixaram-me com a visão clara de um momento privilegiado na poesia mexicana contemporânea: La sodomía en la Nueva España (Madrid: Pre-Textos, 2010), de Luis Felipe Fabre (Cidade do México, 1974); e El baile de las condiciones (Ciudad de México: Práctica Mortal, 2011), de Óscar de Pablo (Cidade do México, 1979). Livros de poetas que sabem que dia é hoje, de técnica precisa, cantores sobjetivos. Traduzirei poemas dos livros nas próximas semanas. Se unimos a eles ainda La lírica está muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011), de Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981), temos três belos livros da poesia hispano-americana publicados no último ano.

Gravei muitos vídeos de leituras para divulgar o trabalho destes poetas no Brasil e além. Fora os três já citados, poemas que me alegraram e impressionaram na voz de seus autores, como os de Daniel Saldaña París; de Alejandro Albarrán; da americana Robin Myers, residente no México; de Paula Abramo. E mais. E outros. Percebi como sinto falta de ter por perto poetas com quem possa realmente conviver. Na Alemanha, meus amigos mais próximos são quase todos artistas visuais ou músicos. Não têm textos como parte integrante do oxigênio. Houve momentos em que tinha certeza ser aquela a alegria dos Beats ou dadaístas quando estavam juntos.

É muita coisa, tanta experiência que não poderei digerir assim tão rapidamente. Destes poetas, poderia dizer o que escreveu Drummond:

"Estes poetas são meus.
(…)
São todos meus irmãos, não são jornais
nem deslizar de lancha entre camélias:
é toda a minha vida que joguei."


Deixo vocês com o vídeo que fiz de Alejandro Albarrán (Cidade do México, 1985), lendo seu poema "Acumulación". Muitos outros vídeos virão, estou editando vários neste momento. Abraço grande a meus novos amigos e companheiros mexicanos.



Alejandro Albarrán vocaliza seu poema "Acumulación", Cidade do México, dezembro de 2011.
Gravado por Ricardo Domeneck para a revista Modo de Usar & Co.


Texto:

A C U M U L A C I Ó N
Alejandro Albarrán

*

Acumulación, me estoy hinchando. Encontrando
el mimetismo en los ahogados. En mi cuerpo
tumefacto. Soy tu contenedor, soy tu putita. Me
estoy llenando. Me estoy saciando, colmándome
de mí, me estoy tocando en las aristas con aristas,
en mis esquinas me estoy tocando con esquinas.
Gerundio, soy hinchazón, soy yo exagerado,
exacerbado. Necesito una salida. Un punto de
fuga o me desbordo, desbordado, soy,
acumulación. Soy garrafa. Un accidente paulatino.
Un desatino o tina que se llena hasta sus bordes.
Una salida o me reviento. Una calle, un
escampado, para salirme de mí, desbordado sí, en
el paisaje. Acumulación, me estoy hundiendo,
como un Nautilus, me vengo abajo.

*

Esto es: necesito no ser yo. Confundirme. Ser tú,
por ejemplo. Ser tu sueño húmedo. Tu pesadilla.
Tu amor especial. Tu hombre de acción. Tu
postergación, tu crucifixión: tu crucifijo. La
mancha de sangre en tu toalla sanitaria. Tu santa
virgen, tu Eclesiastés, tu miedo al cambio, tu
cambio, en monedas de baja denominación, soy tu
elección, tu trueque. Tu lucha contra ti, soy tú
porque te ves en mí. En mi imagen. Tenme miedo
soy el diablo, tu Cristo de terciopelo, soy, soy tu
miedo, tu miedo a ti.


*

Soy la emperatriz de los escarabajos, en tu pubis
soy el anca de un caballo, en tu cabello soy dolor
de estómago, soy tu síntoma de mal, soy el mal, el
pervertido de voces, a veces, de muchas voces que
me anulan, soy eso: la anulación, mi anulación, la
vindicación de mí en nada.

*

Vuélvete confeti o fruta furibunda, vuélvete que
me estoy quitando el sexo. Por ti. Lo estoy
dejando en el buró como una estaca, un crucifijo.
Date vuelta: una lámpara que brilla (y ahora
brilla), una aliteración en nuestro entorno. Una
aliteración: canción que nadie canta porque
espanta.

*

Mi caballo sin ojos me dijo: "canta en mis
entrañas", "enséñame el paisaje". Aprendizaje. Mi
caballo me dijo: "ven a correr conmigo en mis
entrañas", me lo dijo esta mañana, desde mi
estómago, me lo dijo desde el vértigo, desde mi
trote caldo, en mi vientre me lo dijo, en mi
emoción, mi caballo sin ojos, mi potro hambriento
de camino. Soy camino, trayecto inconcluso es mi
oración. Ahora le canto, lo llevo al monte, a que
relinche.





quarta-feira, 14 de dezembro de 2011

Cidade do México. Na companhia de alguns de seus melhores poetas.

Daniel Saldaña París, Luis Felipe Fabre e eu, divertindo-nos durante a leitura de nossos poemas
na casa de Paula Abramo e Óscar de Pablo - Cidade do México, 12 de dezembro de 2011

Deixei o Rio de Janeiro na madrugada de domingo, chegando à Cidade do México à tarde, após uma escala na Cidade do Panamá e apenas um dia depois de um terremoto de 6.7 na escala Richter aqui na capital mexicana. Fui recebido por Paula Abramo, poeta mexicana e brasileira (que escreve em castelhano) que é diretora do Centro Cultural Brasil-México da Embaixada do Brasil, e seu marido, o poeta mexicano Óscar de Pablo. Após descansar um pouco no hotel, encontrei-me com eles e com o poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg, que está passando um temporada no México e vive, como Abramo e De Pablo, a poucas quadras do meu hotel. Estamos no bairro dos escritores e poetas, a chamada Colónia Roma. Depois do jantar, na casa de Paula e Óscar, reunimo-nos ainda com o maravilhoso Luis Felipe Fabre, um dos melhores poetas latino-americanos da atualidade, e que tanto tem a ver com minha passagem pelo México por ter sido quem recomendou e apresentou meu trabalho a Paula Abramo. Hernán Bravo Varela completou a noite de poetas na noite de domingo.

O que acontece quando poetas se juntam? O óbvio: discussões sobre quem presta e quem não presta na poesia contemporânea, elogios rasgados a um só para ouvir o companheiro do lado discordar veementemente, sacagens rápidas de livros das estantes para leituras-relâmpago querendo provar por que tal poeta é maravilhoso/horrível, etc. Foi uma noite muito divertida.

Em Berlim, convivo basicamente com músicos, DJs e artistas visuais. Tenho amigos na cena literária berlinense, mas aqueles com quem convivo mais a miúdo não lidam com textualidade de forma explícita. A noite de sábado no Rio de Janeiro, ao lado de Marília Garcia, Dimitri Rebello, Ismar Tirelli Neto e Victor Heringer; seguida desta noite de domingo na Cidade do México, ao lado de Paula Abramo, Óscar de Pablo, Luis Felipe Fabre, Ezequiel Zaidenwerg e Hernán Bravo Varela, mostraram-me como sinto falta desta convivência.

Mas o melhor veio na segunda-feira à noite. Reunimo-nos todos uma vez mais na casa de Paula Abramo e Óscar de Pablo, mas com mais poetas ainda:

Paula Abramo (México/Brasil)
Óscar de Pablo (México)
Luis Felipe Fabre (México)
Ezequiel Zaidenwerg (Argentina)
Robin Myers (Estados Unidos)
Daniel Saldaña París (México)
Hernán Bravo Varela (México)
Alejandro Albarrán (México)

e a fotógrafa Valentina Siniego (México/Argentina).

Depois de alguns tiros de mescal, nos pusemos a ler nossos próprios poemas uns para os outros. Foi uma experiência ótima. Primeiro round: cada um leu dois poemas. Eu li, em castelhano, os poemas “X + Y: uma ode” e “Texto em que o poeta surpreende-se com a morte de Maria Schneider que parece formar uma sinédoque da qual não discerne a fronteira entre parte e todo”. No segundo round, cada um leu mais um poema. Li neste round meu “Autorretrato para agência de acasalamento”.

Na sexta-feira, faço uma leitura na Casa Refugio Citlaltépetl ao lado de quatro dos melhores poetas latino-americanos da atualidade, em minha opinião: os mexicanos Luis Felipe Fabre, Minerva Reynosa e Julián Herbert, e o argentino Ezequiel Zaidenwerg, com este vosso Ricardo Domeneck representando o Brasil. É uma das mesas mais potentes das quais já tive a honra de participar.





Luis Felipe Fabre, poeta e crítico que respeito imensamente e já traduzi para a Modo de Usar & Co., presenteou-me com seu último livro, o petardo que é La Sodomía en la Nueva España (Madrid: Pre-Textos, 2010).


Luis Felipe Fabre lê poemas e conversa com sua usual
wit.


§


Leitura na Cidade do México, do livro La sodomía en la Nueva España, com seu autor Luis Felipe Fabre,
acompanhado por Paula Abramo e Daniel Saldaña París.

§

POEMA DE LUIS FELIPE FABRE

Sutra da vaca

Uma vaca:
branca e negra. Ruminando pastagem: verde.
E acima o céu

e no céu
uma nuvem cor de nuvem e detrás da nuvem

outra vez o céu: azul celeste: a cor
do divino Vishnu presenteando uma flor-de-lótus.

Azul: a pele do divino Vishnu.
Celeste: a ação de presentear uma flor-de-lótus.

Outra flor-de-lótus: branco
deixando de ser branco: branca
nuvem dissipada: meditação.

E a vaca
ruminando flores-de-lótus a sagradíssima:
ioga, desioga, reioga.

(tradução de Ricardo Domeneck)

§

Sutra de la vaca
Luis Felipe Fabre

Una vaca:
blanca y negra. Rumiando pasto: verde.
Y encima el cielo

y en el cielo
una nube color de nube y tras la nube

otra vez el cielo: azul celeste: el color
del divino Vishnú obsequiando un loto.

Azul: la piel de divino Vishnú.
CelesteL la acción de obsequiar un loto.

Otro loto: blanco
dejando de ser blanco: blanca
nube disipada: meditación.

Y la vaca
rumiando lotos la muy sagrada:
yoga, desyoga, reyoga.

§

Ezequiel Zaidenwerg também presenteou-me com seu último livro, chamado La lírica está muerta (Bahía Blanca: Vox Senda, 2011). Estes dois livros mostram como há pluralidade de qualidade verdadeira hoje na América Espanhola. Fabre e Zaidenwerg são poetas muitíssimo diferentes, mas eu gosto bastante do trabalho de ambos. Pretendo traduzi-los mais em 2012. Deixo vocês com o vídeo que fiz com Zaidenwerg em Berlim em 2010. Tentarei fazer vídeos com os outros poetas que tenho conhecido aqui.



Ezequiel Zaidenwerg lê os poemas "Doxa" e "Lo que el amor les hace a los poetas",
em Berlim, novembro de 2010. Filmado por Ricardo Domeneck


§

POEMA DE EZEQUIEL ZAIDENWERG

O que o amor causa nos poetas

não é trágico: é atroz. Uma ruína
fúnebre cai sobre os poetas que o amor captura,
sem que orientação ou identidade poética
interessem. O amor leva ao desastre completo
da uniformidade os poetas gays,
os poetas panssexuais e bissextos,
as poetas e poetisas feministas, fementidas ou honestas;
os obcecados pelo gênero e
os degenerados em geral e os polimorfos perversos:
e até os fetichistas dos pés
de verso cedem sob as plantas do amor,
que não distingue ideologia,
programa ou poética. Aos vates da torre de marfim,
lança-os do penthouse ebúrneo para o térreo. Aos apóstolos
do Zeitgeist, que proclamam sem inibição que a lírica está morta,
permite que insistam em seu equívoco
e em suas bachareladas prolixas. Produz uma hemorragia palatal
nos que arqueiam parcos aforismos oblíquos,
como nos herméticos de latão, nos que engarrafam
seus versos para o vazio, nos falsários do silêncio,
e nos que forjam haikais lusófonos
à moda itálica. Nos puristas da voz corta em seco
os lamúrios doces, e quebra as falanges
dos maníacos do ritmo, estraga
o metrônomo íntimo que carregam junto ao coração
para marcar a batida de seus versos. Domestica o sensorial
nos videntes e malditos e demais
rebeldes e insurretos sem razão
ou causa poética, cura o desregramento racional
de todos os sentidos. Desaloja de sua noite escura
os que pedem luz para o poema
nas cavernas do sentido, e os devolve sem escala
para o tresnoitar da carne literal. O que o amor
causa nos poetas, com paciência e mansidão,
enquanto as borboletas lentamente ulceram seus estômagos
e pouco a pouco o pâncreas deixa de funcionar,
é bastante inconveniente. Aos que buscam com afinco
e precisão cirúrgica a palavra justa, arruína
seus pulsos, e em vez de doar vida, aniquilam-na em sua ânsia.
E nos que perseguem com ardor e devoção
um absoluto no poema, como um graal
todo de luz, tesa, diáfana e febril,
nubla suas certezas e mesmo o desejo
de saciar sua ansiedade. O que o amor
causa nos poetas, desavisadamente,
enquanto costuram e cantam e se empanturram de perdizes, é agudo, terminal
e fulminante. É um torrencial avassalador
de prosa, que esporeia e multiplica, em progressão exponencial,
os estúpidos e toscos da poesia:
os que cortam sem motivo seus versos diminutos;
os jóqueis compulsivos que os encavalam;
os designers tipográficos do verso;
os que partem a sintaxe sem saber torcê-la;
os que fazem escavações no
éter em busca de inauditos neologismos inaudíveis;
os modernos sem pretexto; os que creem descobrir
a pólvora em seus versos balbuciantes;
os contestatários automáticos e os poetas-pornô;
os que semeiam grandes nomes pela densa
fronde de seus poemas, como Joãozinho e Maria jogavam
migalhas; os que erguem em sua voz
ausente as caretas de uma infância lobotomizada;
os poetas bonitos e felizes, teimosos;
as tribos urbanas e os groupies da poesia adolescente;
os poetas pop e os rock stars do verso; os videopoetas e performers;
os ovni-poetas, alados ou rastejantes, identificados;
os objetivistas sem objeto
nem vista; os que exigem que o poema
vista-se de mendigo; os poetas filósofos;
e os cultores convictos
da “prosa poética”. O amor,
que movimenta o sol e os demais poetas,
leva-os até o derradeiro paroxismo: transforma-os
em terra, em fumaça, em sombra, em pó, etcétera:
em pó enamorado. E se acontece
ainda que dentre eles
amem-se amorosos os poetas pares,
felizes em seu amor solar sem escansão,
como se fossem na verdade, um para o outro,
um buraco negro de opiniões nebulosas,
palmadinhas tácitas nas costas e comentários de passagem,
anões, esfriando-se, absorvem-se mutuamente
e desaparecem.


(tradução de Ricardo Domeneck)


:


Lo que el amor les hace a los poetas
Ezequiel Zaidenwerg

no es trágico: es atroz. Les sobreviene / una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura, / sin importar su orientación o identidad / poética. El amor lleva al total desastre / de la uniformidad a los poetas gay, / a los poetas pansexuales y bisiestos, / y a las poetas y poetrices feministas, fementidas o veraces; / a los obsesionados con el género / y a los degenerados por igual, y a los perversos polimorfos: / y hasta los fetichistas de los pies / del verso capitulan a las plantas del amor, / que no distingue ideología, / programa ni poética. A los vates de la torre de marfil / los precipita del penthouse ebúrneo directo a planta baja. A los apóstoles / del Zeitgeist, que proclaman sin empacho que la lírica está muerta, / les permite insistir en el error / y en sus prolijas parrafadas. Les produce una hemorragia palatal / a los que comban parcos aforismos diagonales, / a los herméticos de lata, a los que envasan / sus versos al vacío, a los falsarios del silencio, / y a los que fraguan haikus castellanos / al itálico modo. A los puristas de la voz les corta en seco / su dulce lamentar, y a los maniáticos del ritmo / les quiebra las falanges, y estropea / el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón / para marcar el paso de sus versos. Les compone el sensorio / a los videntes y malditos y demás / rebeldes e insurrectos sin razón ni causa / poética, y les cura el desarreglo razonado / de todos los sentidos. Desaloja de su noche oscura / a los que piden luz para el poema / en las cavernas del sentido, y los devuelve sin escalas / a la trasnoche de la carne literal. Lo que el amor / les hace a los poetas, con paciencia y mansedumbre, / mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago / y el páncreas poco a poco deja de funcionar, / es harto inconveniente. A los que buscan con ahínco / y precisión de cirujano la palabra justa les arruina / el pulso, y en lugar de dar la vida, la aniquilan en su afán. / Y a los que con ardor y devoción persiguen / un absoluto en el poema, como un grial / todo de luz, tirante, diáfana y febril, / les nubla las certezas, y el deseo mismo / de saciar su ansiedad. Lo que el amor / les hace a los poetas, inadvertidamente, / mientras cosen y cantan y se atoran de perdices, es agudo, terminal / y fulminante. Es un torrente arrollador / de prosa, que espolea y multiplica, en progresión exponencial, / a los zopencos y palurdos de la poesía: / a los que cortan sin razón sus versos diminutos; / a los jinetes compulsivos; / a los diseñadores tipográficos del verso; / a los que quiebran la sintaxis sin saber / torcerla; a los que escarban en el / éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles; / a los modernos sin pretexto; a los que creen descubrir / la pólvora en sus versos balbucientes; / a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas; / a los que sueltan grandes nombres por la densa / fronda de sus poemas, como Hansel y Gretel arrojaban / migas; a los que impostan en su voz / vacante los mohines de una infancia lobotomizada; / a los poetas bellos y felices, caprichosos; / a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente; / a los poetas pop y los rockstars del verso; a los videopoetas y performers; / a los ovni-poetas, voladores o rastreros, identificados; / a los objetivistas sin objeto / ni vista; a los que exigen que el poema / se vista de mendigo; a los filósofos poetas; / y a los cultores convencidos / de la “prosa poética”. El amor, / que mueve el sol y a los demás poetas, / los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte / en tierra, en humo, en sombra, en polvo, etcétera: / en polvo enamorado. / Y si resulta todavía que entre ellos / se aman amorosos los poetas pares, / felices en su amor solar sin escansión, / como si fueran en verdad el uno para el otro / un agujero negro de opiniones nebulosas, / tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar, / enanos, enfriándose, se absorben entre sí / y desaparecen.


.
.
.

terça-feira, 6 de dezembro de 2011

Nota sobre a última leitura na Bélgica, na Librarie Quartiers Latins em Bruxelas, seguida do primeiro anúncio sobre minha conferência no México

No último dia na Bélgica, participamos de uma conversa entrecortada por leituras de poemas na Librarie Quartiers Latins, em Bruxelas. Trata-se de uma livraria especializada em literatura belga de expressão francófona. Eles têm, no entanto, uma seleção ótima de poesia e prosa estrangeiras em tradução para o francês. Fomos cumprimentados logo na bancada de entrada por uma bela edição em francês dos poemas de Ana Cristina Cesar. Em conversa com Philippe Hunt, que fez a moderação de nossa mesa de leituras e debate com o público (incrível o número de belgas que apareceram nas leituras falando português fluente), e também com Thierry Leroy, o editor da antologia bilíngue português/francês lançada pela editora Le Cormier por ocasião do Europalia, Marília Garcia e eu encontramos graças às sugestões deles alguns livros de poetas belgas contemporâneos que logo aparecerão na Modo de Usar & Co..

O debate foi muito bom, e fiquei surpreso, por exemplo, com o quanto discutimos os efeitos da ditadura militar sobre o Brasil de hoje, a relação da poesia brasileira com o período e também com suas consequências, com um público belga interessadíssimo, e que parecia conhecer bem o que discutíamos.

Passei minha última noite em Bruxelas ao lado do meu queridíssimo J.C., numa reprise linda daquelas reprises que menciono em meu poema "O acordeonista da Catedral de Bruxelas". Algumas pessoas simplesmente são capazes de revigorar nossos poros.

Estou de volta a Berlim, fazendo os últimos preparativos para minha viagem ao México, onde darei uma conferência sobre poesia contemporânea brasileira no Centro Cultural Brasil-México, entre os dias 13 e 15 de dezembro. Encerro minha primeira passagem pelo país dos grandes poetas Xavier Villaurrutia (1903 - 1950) e Salvador Novo (1904 – 1974) com uma leitura no dia 16 de dezembro na Casa Refugio Citlaltépetl, onde serei recebido e terei a honra de ler com três dos poetas mexicanos contemporâneos que mais respeito: Julián Herbert, Luís Felipe Fabre e Minerva Reynosa. Por uma coincidência que me deixou muito feliz, o poeta argentino Ezequiel Zaidenwerg, que também respeito tanto, estará de passagem pela Cidade do México naquela semana e participará da leitura. Devo acrescentar que tudo isso está acontecendo graças ao entusiasmo de Paula Abramo, embaixadora da poesia brasileira no México.

Sendo assim, nesta sexta-feira voo para o Rio de Janeiro, fazendo uma passagem relâmpago de cerca de 32 horas antes de embarcar para a Cidade do México, onde fico então cerca de 10 dias, voltando depois ao Brasil para ver minha família, meus amigos amados e lançar meu novo livro de poemas, chamado Ciclo do amante substituível (Rio de Janeiro: 7Letras, no prelo).

Estou cansadíssimo e entusiasmadíssimo.





.
.
.

terça-feira, 30 de novembro de 2010

Poetas da América Latina em Berlim: a quinta edição do Festival de Poesia Latino-Americana. Nota, com poemas de Erber, Zaidenwerg e outros autores.

Ocorreu no início deste mês aqui em Berlim a quinta edição do Festival Móvel de Poesia Latino-americana, com leituras e debates que têm sido sediados desde 2006 por instituições como o Instituto Cervantes, o Instituto Ibero-americano (Ibero-Amerikanisches Institut) e o Instituto para a América Latina da Universidade Livre de Berlim (Lateinamerika Institut der Freie Universität Berlin). Com direção dos alemães Timo Berger e Rike Bolte, o festival já trouxe ao país, sempre cuidando para que uma pequena seleção de seus poemas seja traduzida para o alemão, poetas do Chile, Argentina, México, Guatemala, Peru e, entre outros, até do Brasil. Participei com Douglas Diegues da primeira edição, em 2006. No ano seguinte, o festival trouxe a Berlim os poetas Carlito Azevedo e Angélica Freitas. Não houve poetas brasileiros nas edições de 2008 e 2009, mas este ano a poesia em língua portuguesa voltou a soar no festival com a vinda de Laura Erber.

Ainda que possamos discutir a tarjeta de "latino-americanos" reunindo poetas tão diversos em cultura/poética/língua, não se pode negar que o festival tem sido um portal importante para a divulgação do trabalho de jovens poetas do continente velho/novo aqui no continente novo/velho. Não só por isso, mas também por permitir o encontro e possível colaboração entre os próprios poetas latino-americanos, já que nem sempre é possível que se encontrem em outros festivais do próprio continente.

Quanto à tarjeta, há sim aquela velha discussão, que me parece ainda interessante: podemos realmente crer que um poeta em Buenos Aires compartilha da mesma cultura, poética e tradição de um poeta da mesma idade em Lima? Em Caracas? Até que ponto um poeta de Santiago do Chile compartilha da mesma língua usada por um poeta de Bogotá? Um poeta de São Paulo compartilha com um poeta do Rio de Janeiro, de Belo Horizonte ou de Fortaleza a mesma língua?

Apesar das inevitáveis escolhas institucionais que um festival de poesia dependente do dinheiro público acaba por ter que fazer, Berger e Bolte conseguem trazer todos os anos alguns poetas realmente muito bons, que eu infelizmente não viria a conhecer de outra forma. Creio que mesmo no Brasil é difícil conhecer com amplidão a poesia sendo feita em outros países do continente, já que os próprios canais usuais da poesia hispânica no Brasil seguem as agendas publicitárias de grupos e "movimentos" específicos.

Um dos maiores prazeres, tanto de ordem pessoal como poética, foi poder reencontrar a poeta carioca Laura Erber e ouvir seus poemas recentes. Nascida no Rio de Janeiro em 1979, Erber já publicou três coletâneas de poemas: Insones (2002), Os corpos e os dias (lançado em edição bilíngue português /alemão em 2006, e em português/inglês em 2008) e Vazados & Molambos (2008). Sobre os dois últimos, escrevi o pequeno ensaio "A incerteza como princípio: dois livros de Laura Erber" para a revista Cadernos de Não-Ficção, editada por Antônio Xerxenesky. Publiquei uma versão do texto aqui. Erber leu poemas inéditos, além de textos do seu último livro. Gravei um vídeo com sua leitura, que pretendo publicar em breve na Hilda Magazine. Ela me deu a permissão gentil de reproduzir aqui um dos inéditos:

§

uma amiga não tem chaise longue
nunca teve
nem em Gotemburgo
nem em Lisboa
um dia descobriu que gostava muito
da palavra chaise-longue
sentia um arrepio bom estranho
espécie de sexo sem sexo
sem o homem e sem a mulher e sem os sexos
começou a freqüentar a Rua do Alecrim
decidida a testar a arbitrariedade do signo
colecionou inflexões tensas bruscas
suavíssimas da chaise longue
mas nada alterava (o frisson?)
pressionou vozes roucas contra a parede
graves contra o assoalho
agudas contra padrões fisiológicos
de veludo contra teóricos húngaros
e a posterioris
de tanta pressão adoeceu
foi então que descobriu a rádio Vox
uma rádio amarela num país cinzento
para ouvir numa chaise longue
debaixo do toldo


(poema inédito de Laura Erber)

§

O festival deste ano trouxe vários poetas dos quais jamais havia ouvido falar. Creio que o único de quem eu já conhecia alguns poemas era o guatemalteco Alan Mills, que viveu um período em São Paulo. Imagino que alguns dos leitores escassos mas generosos deste meu espacinho o conheçam, tenham suas opiniões, seus gostos.


Marca de agua

Lenta es la luz
cuando quiere alumbrar
los pozos de lo olvidado.
A Brodsky lo encerraron
por huevón/
por parasitismo social
y nadie supo entonces
nadie sabe ahora/
que muchos más quedaron
saludando muros eternamente.
Hay quienes esperan/
hay los que confían
en que sus huesos se abracen/
se froten y clamen por ellos.
Lenta es la luz y la luz es
la confirmación del abismo.
Estéril soñar con poetas apolíneos
que caminen/ lloren/ canten
con una marca de agua en el alma.
Inútil todo
y las bombas que amenazan
caer como cae la lluvia.

(poema de Alan Mills)

§


Gostei da leitura da porto-riquenha Mayra Santos-Febres. Não havia lido seus poemas antes e não sei se eles também funcionam na página tão bem quanto em sua voz. Deixo com vocês a decisão.




HOY SALE EL anuncio por la prensa
hoy se enteran las monjas del último colegio
hoy lo sabrán los enemigos
la cabeza de mayra santos tiene un precio
dice: sale, sale, venta, aproveche.
y habrá quien tenga cambio exacto
habrá quien haya ahorrado de su bono navideño
para tenerla en su casa y en su closet.
ya lo dicen hasta las abuelas:
oh hijos del expreso, oh señora de las bolsas repletas
le compraría usted a su nietocito núbil
a esa que se agarra el pipicito sin saber de su ceguera futura
esta bella cabeza con pelo
bella, sí bella
reluciente cabeza que palabrea sin necesidad de baterías.
y usted, señor de las papayas
quien vende con la balanza arreglada
como la cabeza de nuestra protagonista. seguramente un día
tendrán que hacer sus niños sobre ellas.
a usted, sí, como a tantos
esta cabeza es un verdadero negocio.
la asociación de mujeres embarazadas han avisado su interés
para que la cabeza juegue con sus niños que,
según últimas predicciones, serán grandes futbolistas.
la comisión de asuntos para la preguntas la quiere
para su programa de educación continuada a la comunidad
tal así una firma de cosméticos, best copies, y calzado kinneys.
pero a usted, señor transeúnte, señor desempleado de atunera,
se la vendo.
existen especificaciones sobre su manejo que deberán ser respetadas, no faltaba más.
oh, señor guaguero mire lo que traigo en esta bolsa,
es la cabeza de mayra santos
escojimos su casco para esta venta pre-inventario.
seso rebosado y tierno, dicen que de ámbar.
usted sabrá cuando la abra y vea
que es de ver esta cabeza, una maravilla
mayra santos la donó, dijo que ya no la necesitaba
su cabeza marcaba precaución, peligro y ella
de rabia, llamó a sus amigos,
“póngale precio a mi cabeza
pónganle precio a este azote eléctrico
a esta ponchador de a tres minutos”.
así sale en la etiqueta, así
SALE, SALE, VENTA que se acaba
asegúrese de tener seso para cuando no haya.
la cabeza de mayra santos tiene precio
cómprela, cómprela,
quién la quiere, quíen.

(poema de Mayra Santos-Febres)

§

Dentre os poetas que descobri aqui, posso mencionar em especial um deles, que me parece um poeta realmente bom e inteligente, com quem gravei um vídeo para a minha Hilda Magazine: o argentino Ezequiel Zaidenwerg, nascido em Buenos Aires em 1981. Ele mantém um blogue muito bom com suas traduções poéticas, e uma pesquisa rápida pela Rede indica que ele tem recebido bastante atenção crítica na Argentina. O festival o apresentou como "um dos melhores poetas argentinos contemporâneos". Estas nominações em geral causam apenas mal-estar e problemas, então prefiro simplesmente mostrar-lhes seu trabalho, para que cada um chegue à sua conclusão. Abaixo, veja o vídeo de sua leitura para os poemas "Doxa" e o esperto "Lo que el amor les hace a los poetas", dos quais reproduzo os textos em seguida.



Ezequiel Zaidenwerg lê os poemas "Doxa" e "Lo que el amor les hace a los poetas", nos originais em castelhano.


O vídeo começa pelo poema "Doxa", mas sigo aqui a ordem inversa: primeiro o inédito "Lo que el amor les hace a los poetas", e então "Doxa", publicado na coletânea de estreia e de mesmo nome de Zaidenwerg.

Lo que el amor les hace a los poetas

no es trágico: es atroz. Les sobreviene
una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura,
sin importar su orientación o identidad
poética. El amor lleva al total desastre
de la uniformidad a los poetas gay,
a los poetas pansexuales y bisiestos,
y a las poetas y poetrices feministas, fementidas o veraces;
a los obsesionados con el género
y a los degenerados por igual, y a los perversos polimorfos:
y hasta los fetichistas de los pies
del verso capitulan a las plantas del amor,
que no distingue ideología,
programa ni poética. A los vates de la torre de marfil
los precipita del penthouse ebúrneo
directo a planta baja. A los apóstoles
del Zeitgeist, que proclaman sin empacho que la lírica está muerta,
les permite insistir en el error
y en sus prolijas parrafadas. Les produce una hemorragia palatal
a los que comban parcos aforismos diagonales,
a los herméticos de lata, a los que envasan
sus versos al vacío, a los falsarios del silencio,
y a los que fraguan haikus castellanos
al itálico modo. A los puristas de la voz les corta en seco
su dulce lamentar, y a los maniáticos del ritmo
les quiebra las falanges, y estropea
el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón
para marcar el paso de sus versos. Les compone el sensorio
a los videntes y malditos y demás
rebeldes e insurrectos sin razón ni causa
poética, y les cura el desarreglo razonado
de todos los sentidos. Desaloja de su noche oscura
a los que piden luz para el poema
en las cavernas del sentido, y los devuelve sin escalas
a la trasnoche de la carne literal. Lo que el amor
les hace a los poetas, con paciencia y mansedumbre,
mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago
y el páncreas poco a poco deja de funcionar,
es harto inconveniente. A los que buscan con ahínco
y precisión de cirujano la palabra justa les arruina
el pulso, y en lugar de dar la vida, la aniquilan en su afán.
Y a los que con ardor y devoción persiguen
un absoluto en el poema, como un grial
todo de luz, tirante, diáfana y febril,
les nubla las certezas, y el deseo mismo
de saciar su ansiedad. Lo que el amor
les hace a los poetas, inadvertidamente,
mientras cosen y cantan y se atoran de perdices, es agudo, terminal
y fulminante. Es un torrente arrollador
de prosa, que espolea y multiplica, en progresión exponencial,
a los zopencos y palurdos de la poesía:
a los que cortan sin razón sus versos diminutos;
a los jinetes compulsivos;
a los diseñadores tipográficos del verso;
a los que quiebran la sintaxis sin saber
torcerla; a los que escarban en el éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles;
a los modernos sin pretexto; a los que creen descubrir
la pólvora en sus versos balbucientes;
a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas;
a los que sueltan grandes nombres por la densa
fronda de sus poemas, como Hansel y Gretel arrojaban
migas; a los que impostan en su voz
vacante los mohines de una infancia lobotomizada;
a los poetas bellos y felices, caprichosos;
a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente;
a los poetas pop y los rockstars del verso; a los videopoetas y performers;
a los ovni-poetas, voladores o rastreros, identificados;
a los objetivistas sin objeto
ni vista; a los que exigen que el poema
se vista de mendigo; a los filósofos poetas;
y a los cultores convencidos
de la “prosa poética”. El amor,
que mueve el sol y a los demás poetas,
los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte
en tierra, en humo, en sombra, en polvo, etcétera:
en polvo enamorado.
Y si resulta todavía que entre ellos
se aman amorosos los poetas pares,
felices en su amor solar sin escansión,
como si fueran en verdad el uno para el otro
un agujero negro de opiniones nebulosas,
tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar,
enanos, enfriándose, se absorben entre sí
y desaparecen.

(poema inédito de Ezequiel Zaidenwerg)

§

Doxa


Me quedé y me olvidé de que tenía que haberme quedado,
trabajando, quizás. Y abrí los ojos, grande,
hice una carpa con los codos y el encuentro de las manos.
Puse la cara encima. Esa película abrasiva,
el halo capilar que empieza a titilarme entre las palmas, eso
no puede ser mi gloria. No me glorío en nada
que avise cuando va a manifestarse;
o nunca me glorié, o nunca supe en qué gloriarme,
y cómo. Y estos ojos,
la piel de la nariz, el caracol de los oídos,
el breve vaso de agua de la conciencia, eso,
sólo lo puedo ver cuando me miro en el espejo,
o lo ven los demás sin que yo mire,
o me miro en los otros. Y está bien que así sea,
supongo. ¿Adónde está mi roca,
me pregunto, mi fuerza, mi peñasco, entonces?
Tiene que haber alguna cosa en mí que brille más
allá de mí, o vaya a hacerlo alguna vez, o lo haya hecho,
quizás sin darme cuenta yo. Y se me ocurre algo:
cuando era un embrión, cuando me hicieron,
la bola de epitelio que intentaba, ajena a mí,
actuar la simple forma que era yo, miraba toda para afuera,
un tubo dado vuelta, dado vuelta de nuevo,
con el estómago y el hígado indistintos, y los oídos y la boca:
la misma superficie, un guante solo,
única esponja-flor posada sobre el mismo, único, eje,
fisonomía pura en el abigarrado aire del vientre de mamá.
Debía haber un brillo ahí que se perdió cuando la cara ya formada
se tragó todo el resto, cuando por un pudor que no me dieron a elegir
–¿acaso el artificio le reclama al artífice: “¿por qué me hiciste así?”?–
un resto de esa gracia se ocultó en las sucesivas dimensiones desplegadas,
aquel aumento sordo de espesor y de entidad
que me permitiría ver el mundo como un mundo, luego.
Y ahora estoy pensando en esa parte que quedó indigesta,
y hay algo que me arrastra, una corriente subcutánea o algo
menos solemne acaso, al nombre que me dieron
para darme la fuerza. Taparon con un nombre
irreprochablemente israelita una mitad de mí.
¿Qué era lo que querían, que supiera
que si quería ser más parecido a lo que fuera a ser,
iba a tener que ser distinto de eso?
Mi gracia: un trabalenguas perfectamente hebreo.
¿Acaso se trataba de algo así como un Scrabble de la identidad,
pensaban que a su hijo le darían más puntos en la vida
por tantas zetas y esa cu y la doble ve?
Si había alguna cosa en mí que no era idéntica a sí misma,
¿no era mejor, acaso, hacer visibles las costuras?
Si a fin de cuentas la matriz que me engendró
jamás escuchó hablar, de chica, sobre el ghetto,
ni tuvo que saber qué cosa es el exilio en carne propia
hasta que, bueno, se exilió papá.
Si además, fueron ellos los que me criaron,
los de la parte árabe, del Líbano,
católica, o católica a su modo, que borraron de mi nombre.
Ellos también tenían a su hijo en el exilio:
acaso también él estableció su alianza en el desierto,
y lo llevaron como a Elías. Pero pagó la sangre,
porque era de otro pueblo. Y el sarcoma
le recubrió la espalda como un mapa.
¿Querían que yo fuera su Eliseo, que tomara
las dos terceras partes de su gracia?
Hasta les daba, a veces, por llamarme con su mismo apodo.
Fue demasiado para mí, un árabe imposible;
para un judío errado, un circunciso fraudulento,
que consagró su alianza en el quirófano
con el celoso dios de la fimosis
(me acuerdo lo que era, una campana henchida,
un girasol de agua si orinaba).
Fue demasiado para mí. Pensé que era mejor hacer
como con una herida que quisiera suturarse desde adentro
para dejar la cicatriz cubierta y proteger mejor
la piel. Se me rompió de todos modos. Engordé y se me rajó,
como una copa de cristal muy burdo. Se llenó de estrías,
una retícula delgada, discontinua, sobre el plano vertical
de las axilas a las nalgas, mezcla del diseño
de un árbol genealógico desnudo de su fronda
y el mapa del genoma. ¿A qué o a quién
había que culpar, a la genética, a la frágil epidermis de mamá,
o a aquella fuerza primigenia desatada,
esa dispepsia primordial que haría de la indigestión
la principal de mis pasiones? La respuesta
pugnaba por caer en saco ciego, disfrazada de un confiado
escepticismo sin objeto que, después,
demostraría ser una nesciencia temerosa, replegada
sobre su propia falta: ¿la eludía o solamente
la estaba difiriendo? No sabía que sabía. Y elegí aferrarme
a la intuición, un poco frívola y pueril,
de que mi centro geográfico, mi casa, no podían ser
el fuelle alveolar y el abanico delicado del espíritu.
Y ahora, que me quedo y que me olvido, que clavé
mi tienda con los codos y los brazos, y la cara sumergida
entre las palmas, como un cántaro que cae dado vuelta
y que se quiebra, sin saberlo, al lado de la fuente,
estoy cayendo en una edad en la que necesito
un sustituto digno para el alma:
para ponerme en marcha, y recordar
y recordarme. Un sucedáneo digno de un prosélito
forzoso. Y el asiento de mi amor,
la sede de mi juicio, debe ser, por ende,
ese baluarte hepático, la gloria polvorienta
de mis antepasados, los que no volvieron:
el saco ponderal, la piedra hueca,
la copa sucia en la que se mezclaron.

(poema de Ezequiel Zaidenwerg, do livro Doxa (Bahía Blanca: VOX, 2008)

.
.
.


Nota: as fotos dos poetas aqui mostradas são de Timo Berger.


.
.
.

Arquivo do blog